Para hacer uso del gabinete médico en el colegio, el procedimiento habitual, como indica un folleto que se nos entregó hace meses (y que está disponible en la recepción del centro), es que los padres y/o los profesores (preferiblemente los padres) rellenen un volante (disponible en recepción) solicitando que le vea el médico, que está disponible todos los días. Así el niño/a puede acudir a clase incluso si ha pasado (una) mala noche o se encuentra algo mal. El servicio debe funcionar porque, me indican, ha llegado a estar saturado... quizás por eso es imprescindible rellenar el volante. Así se evita la "picaresca" de algún chiquillo que no está del todo malo, pero quiere hacer novillos...
Obviamente si el alumno está enfermo (es decir, algo más que un simple resfriado) debe ir a su pediatra y quedarse en casa.
El modelo de volante está disponible
aqui.